De la mañana al anochecer te relataré mis tardes llenas de placer, placer que causas tu y tus grandes dotes en el hacer. Atracción que nos hace enloquecer, me resulta inutil negarme y tratar de convencer... Al roce de tus dedos logras estremecer...
En cada atardecer cuando la habitación se pinta de obscuridad...
Tus dedos recorren hábil el sendero hasta mi intimidad mientras nuestras lenguas bailan humedamente, un baile lleno de mordidas y completo erótismo en un intento por poseernos completamente.
Sexo poético... Y entonces te veo asi, con la mirada profunda y obscurecida por el deseo, una sonrisa traviesa se atraviesa entre cada beso, tus manos me reclaman con avidez me toman, me hacen sentir tuya.
Y me hacen reclamarte, necesitarte... Tu virilidad reflejando todo lo que mi mente, mi deseo claman, te tomó...
Lento, profundo, me encanta ver que llegues ese punto. Con los ojos cerrados, la cabeza sobre mi pecho, el corazón acelerado y las risas que indican que lo hemos alcanzado el paraiso entre tus sabanas.
Sexo poético... Que de poésia no tiene nada y lo tiene todo.
Loca, pervertida y enteramente tuya.
Sexo poético.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario